
Estos seguros se vendieron de forma masiva a partir de 1.998 gracias a la clarificación tributaria de julio de mismo año. Antes era un producto minoritario comercializado por muy pocas aseguradoras pero gozaba de interesantes ventajas fiscales. Hasta el año 1994 se desgravaban incluso las primas aportadas y hasta el año1996 las primeras 200.000 pesetas de plusvalía real (unos 1.200 euros) no pagaban impuestos siempre y cuando se generasen en un plazo superior a los dos años
En el primer año “legal”, se alcanzaron 15.000 millones de euros en primas y 850.000 clientes. Se llegaron a comercializar más de 500 productos distintos con una gran innovación técnica siendo incluso productos más vanguardistas que los comercializados en el resto de Europa, con la excepción del Reino Unido donde ya era muy popular.
Pero se vendieron indiscriminadamente, con mal asesoramiento y sin un verdadero análisis de las necesidades del cliente. Recordemos que en aquellos años no existía el protocolo MIFID. No es de extrañar, como bien sabemos en España el mayor distribuidor de seguros de ahorro es y era la banca y ya sabemos como “las gastan”, basta ver el reciente escándalo de las participaciones preferentes…
Los argumentos de venta eran aplastantes; cambio de cesta o fondo sin peaje fiscal y expectativa de grandes rentabilidades. La bolsa estaba en un buen momento siendo fácil encontrar rentabilidades anuales del 50%. Cuando la bolsa cayó en el año 2002 los clientes se alarmaron y quisieron rescatar sus “inversiones”, fue entonces cuando descubrieron primeramente dos cosas; que no era un seguro garantizado y que habían contratado un seguro de ahorro con las pertinentes penalizaciones por rescate.
Además, descubrieron que el cambio de estrategia era responsabilidad del cliente y que posiblemente tenían que haberse posicionado en otra cesta o fondo más protegido y que no estaban preparados para ello. De todos modos hubiera sido muy difícil explicar que era el “coste medio” o promediación.
Las reformas fiscales del IRPF de la era Rato de 2.003 supusieron entre otras cosas, la eliminación del peaje fiscal de los Fondos y SIMCAVs, por cambio de fondo y todo el mundo pensó que el final de los Unit Linked había llegado. Sin embargo, y después de aquel primer desencanto, siguieron su tendencia pero esta vez mucho más moderada.
En 2005 el nuevo argumento de venta era su mejor fiscalidad a largo plazo sobre todo a personas de cierto poder adquisitivo. La ventaja fiscal se traducía a que a mayor plazo de inversión y a mayor tipo de gravamen mayor era la rentabilidad financiero fiscal conseguida. Esto era posible por los generosos coeficientes reductores que en aquel tiempo tenían los seguros de ahorro a largo plazo. Recordemos que las plusvalías generadas en un fondo de inversión tributaban al 15% mientras que en el Unit Linked podían llegara a ser de tan solo el 3,75%. El crecimiento volvió a ser exponencial con un incremento del 40% en primas.
En el año 2006 vivimos otra reforma fiscal (extraño país que acomete reformas fiscales sistemáticamente). Una de las consecuencias más notables fue la pérdida de atractivo de las Sicavs (al tener que tributar por el Impuesto Patrimonio), que era el vehículo tradicional de los altos patrimonios y la consecuencia fue la búsqueda de fórmulas más eficientes. Entre ellas, la favorita de los bancos privados se convirtió el Unit Linked,
En 2007 volvió a cambiar la fiscalidad del ahorro. Se eliminaron los coeficientes reductores en caso de rescate en forma de capital y la tributación del ahorro pasó al tipo fijo del 18%. A diferencia de los fondos de inversión, que incorporaban una exención de 1.500 euros anuales sobre los dividendos, los Unit Linked quedaron en desventaja pero sin perder su atractivo, de hecho crecieron las primas un10% en 2007 y un 26% en 2008.
En 2008 y 2009 estos productos siguieron creciendo, y eso que estamos hablando del comienzo de la gran crisis económica actual. Una mayor madurez de los clientes, la situación de inembargabilidad, el castigo fiscal a otros productos populares de ahorro como los Planes de Pensiones y PPA, etc…siguieron potenciando su comercialización.
En 2010 llegó un nuevo cambio fiscal aplicado a las plusvalías, se pasó del 18% al19% o incluso al 21% si eran mayores de 6.000 euros. Y algo mucho peor, la fiscalidad de todos los instrumentos de ahorro e inversión se unificó, daba igual ahorrar a largo que a corto plazo, algo absolutamente incoherente ante la crisis de nuestro Sistema Público de Pensiones. Los Unit Linked tenían que competir ahora incluso con los depósitos y las inversiones en bolsa.
En 2012 el nuevo Gobierno y debido a la grave situación económica de España, volvió a modificar la fiscalidad del ahorro a través de un Real Decreto Ley de medidas urgentes de orden económico y social y de corrección del déficit público para los años 2012 y 2013, donde las rentas del ahorro hasta 6.000 tributan ahora al 21% y por encima de 24.000 € tributan al 27%. Pero castiga, por otra parte, las inversiones a corto plazo. A cierre de 2011 había 18.000 millones de euros en reservas de Unit Linked con más de 1.130.000 clientes.
En el escenario actual podríamos pensar que estos productos vuelven a pasar por un momento difícil y sin embargo es todo lo contrario. Casi todos los expertos en productos de ahorro e inversiones auguran un futuro prometedor en los próximos años. Los miedos de los clientes ante la situación actual de la banca (fuga de cientos de miles de euros de los depósitos), la rebaja de calificación de alguna aseguradora de referencia a casi bono basura (BBB-) y la situación de riesgo país, han hecho que vuelva a resurgir el interés por los unit linked sobre todo en aseguradoras ubicadas en países más solventes (Triple A) y que trabajan en nuestro mercado en libre prestación de servicios.
En países como Irlanda, Luxemburgo o Liechtenstein, donde hoy ya es posible invertir desde solamente 5.000 euros de prima única, ofrecen además mayor seguridad en caso de quiebra de la aseguradora. En España, en caso de quiebra, el cliente no puede recuperar su dinero directamente, sino que éste entra en el proceso de liquidación de la compañía. Sin embargo, en los mencionados países, los activos de los Unit-Linked están, por ley, segregados póliza a póliza y cobrarían su dinero directamente.
Pero, por otro lado, invertir en estos países limita la flexibilidad del producto debido a que en el año 2009 la Dirección General de Tributos clarificó su fiscalidad de tal forma que para disfrutar de las ventajas fiscales exige que sea la aseguradora -no el tomador- la que mueva el dinero entre los activos predefinidos por éste, de lo contrario el tomador debe pagar impuestos por la ganancia teórica que obtenga cada año en lugar de diferir los impuestos al momento del rescate.
Un Unit Linked es un seguro de vida-ahorro diseñado para el largo plazo en los que el tomador es el que asume el riesgo a cambio de escoger en qué activos se invierte su dinero. Las primas aportadas se destinan a la inversión en participaciones (llamadas unidades de cuenta) de fondos de inversión y una mínima parte de la prima (no invertida) se destina a la contratación de un seguro de vida de riesgo puro. Por este motivo tiene la consideración de un seguro de vida (supervisado por la Dirección General de Seguros y Fondo de Pensiones), con las ventajas que ello conlleva, tanto fiscales como de protección ya que es inembargable.
La enorme dispersión del riesgo, la gestión activa de fondos, la flexibilidad (cambios entre cestas o estrategias), la liquidez y la planificación patrimonial eficiente son muchas de sus ventajas. Es cierto, el Unit Linked permite planificar la transmisión patrimonial en una fecha determinada (como donación) o al fallecimiento (como herencia), en este caso el seguro no está sujeto a tributación por IRPF sino exclusivamente por el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, ya sea por fallecimiento o transmisión ínter-vivos, lo que permite beneficiarse de la favorable fiscalidad de algunas Comunidades Autónomas.
Para terminar y centrándonos en la fiscalidad de los rendimientos (las primas están exentas), debemos decir que la mejor optimización fiscal se encuentra en los Unit Linked que utilizan el chasis de P.I.A.S. Es decir, tomador y asegurado el mismo, límite de 8.000 euros de aportaciones anualmente, antigüedad mínima de 10 años y constitución de una renta vitalicia al rescate.
En definitiva, es un gran producto, con una historia todavía muy corta pero con enorme recorrido, que ha sabido mantenerse a flote después de haber sufrido un temporal de cambios fiscales y que a largo plazo permite alcanzar los objetivos de rentabilidad de los clientes frente a los seguros o productos garantizados, que en el mejor de los casos, ofrecen un tipo de interés semejante a la inflación.